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CURSO DE HERMENÉUTICA
Por Ruby Zapata de Villarreal
- Lección 2 -
NOCIONES GENERALES
La palabra “hermenéutica”
El término hermenéutica
proviene del verbo griego “ermeneu” ( hermeneu ,
transliterado al español), que significa “explicar, traducir e
interpretar”. El Pequeño Espasa lo define como: “ El arte de
interpretar textos para fijar su verdadero sentido, y especialmente el de
interpretar los textos sagrados .”
Su raíz es “erme”,
relacionándolo con el nombre del mitológico heraldo griego, Hermes,
portavoz de los dioses. A Hermes se le considera como el autor más antiguo
de los principios de la comunicación.
El sinónimo de la
hermenéutica es la exégesis “ecegesiz”, que significa “explicar, exponer,
interpretar y dar a conocer” y proviene del verbo “ecegomai”. El pasaje
clave de la Biblia que nos ilustra este término es Juan 1:18: “ A Dios
nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él
le ha dado a conocer .” Jesús es la interpretación del Padre.
Albores de la hermenéutica
La primera
interpretación bíblica que se registra formalmente se remonta a la época y
al personaje de Esdras (su historia se halla en los libros de Esdras y
Nehemías, en la Biblia). Antes de esto, sólo se leían textualmente los
escritos, aunque era responsabilidad de los padres que sus hijos
estuvieran versados en las cosas de Dios (Dt 6:4-7).
Nehemías 8:1-8 narra la
ocasión en que Esdras y los levitas “ hacían entender al pueblo la
ley; y el pueblo estaba atento en su lugar. Y leían en el libro de la ley
de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la
lectura ” (v. 7 y 8).
Este es un suceso
histórico, pues el pueblo que fue llevado a la cautividad había regresado
a su heredad y estaba escuchando por primera vez las Escrituras. Ellos no
habían nacido en Israel, no estaban familiarizados con las costumbres y
usanzas de sus antepasados, por lo que era necesario no sólo leerles, sino
ubicarlos en el contexto de lo que la Ley y los Profetas decían<nota
1>. Los libros de Esdras, Nehemías y Ester son los últimos del canon
cronológicamente hablando, por lo que todo lo demás sucedió en el pasado
relativamente remoto del pueblo. Requerían de una explicación que les
hiciera ver cómo se relacionaba la Palabra de Dios con ellos.
Prolegómeno
(Esta es una
transcripción de un escrito de mi abuelo, Rolando Zapata Olivares, pastor,
maestro y ávido estudioso de la Biblia). Hallándose escritos los
libros de la Biblia en lenguas extranjeras, siendo muy antiguas y
perteneciendo a épocas cuyos usos e ideas tanto se diferencian de las
nuestras, se hace imperativa la exégesis bíblica, o sea, la interpretación
y explicación de las Sagradas Escrituras. Entonces, la función de la
exégesis bíblica es: (a) desentrañar y captar el significado de la
Escritura, (b) y declararlo y exponerlo, (c) todo con juicio sano en
cuanto a la verdad. Y entonces, el objeto de la exégesis bíblica es
determinar y dilucidar el significado preciso que los escritores sagrados
quisieron dar.
Por tanto, la exégesis
correcta considera y requiere la contribución de todas las disciplinas de
la investigación bíblica: (1) la crítica del texto, para fijar la
redacción precisa del pasaje que se va a interpretar; (2) la lexicografía,
para asegurar la traducción exacta de las palabras empleadas; (3) la
gramática hebrea y caldea , o la gramática del griego helenista, para
determinar la mutua relación de esas palabras; y (4) la crítica histórica,
para establecer el marco histórico del pasaje, lo cual demanda toda la
ayuda posible que pueda prestarle la arqueología, la geografía histórica y
la historia, la literatura, las artes, las ciencias, la filosofía y la
teología contemporáneas. Por ende, la exégesis íntegra supone y exige de
quien la practica, no sólo vastos y profundos conocimientos históricos,
sino también fina y sana sensibilidad religiosa y literaria.
Sin embargo, se puede
alcanzar la competencia por los estudiosos capaces y sinceros que estén
adecuadamente instruidos en los campos contribuidores. La pregunta única a
hacerse es: ¿Cómo esperaba el escritor que los lectores originales
entendieran sus palabras? La respuesta más sencilla es por consiguiente
normalmente la mejor. La utilidad de una interpretación para los modernos
propósitos doctrinales, éticos y devocionales no debe influir en el
exegeta, que debe ocuparse solamente con lo que las palabras querían decir
cuando se escribieron, y no con lo que desearíamos que comunicaran hoy en
día.
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