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CURSO DE HERMENÉUTICA
Por Ruby Zapata de Villarreal
- Lección 4 -
ORIGEN Y
NATURALEZA DE LA BIBLIA
Al trabajar con la Biblia, debemos comprender que se trata de un libro
especial, que tiene origen divino, cuyas páginas y letras contienen vida
porque provienen de la inspiración divina.
Como seres finitos, no podemos conocer al Infinito fuera de la revelación
que nos ha dado a través de Su Palabra. Él se hizo finito para facilitar
una relación con nosotros e igualmente usó la letra para comunicarse con
nosotros, desde la escritura del Decálogo en las tablas de piedra (Ex
31.18). La Biblia recoge por escrito todo aquello que es la Palabra de
Dios, lo que Él ha querido darnos a conocer sobre Sí mismo y sobre
nosotros también. Su Revelación nos habla de una manera lógica y
comprensible.
Dios nos ha proporcionado testimonio directo de parte suya (1 Jn 5:9-12).
Fue Dios quien a través de Su Espíritu inspiró las Escrituras (2 Ti 3:16;
2 P 1:21). Su origen es divino, y su naturaleza por ende también es
divina. Dios reveló, Dios inspiró.
La Biblia no es un libro sencillo, a menos que tengamos al Espíritu Santo
que nos habilita para interpretarla y entenderla. Pedro mismo, que caminó
al lado de Cristo, menciona que en ocasiones se batalla para entender todo
lo que Pablo escribió (2P 3:16). Si ese gran hombre opinaba así, cuánto
más nosotros. Muchas cosas las podemos entender sin problema alguno, pero
otras requerirán de esfuerzo y dedicación. Algunas otras serán imposibles
de dilucidar (Dt 29:29). Donde Dios ha puesto oscuridad por servir a Sus
propósitos, no tratemos de pasarnos de listos declarando claridad. Algunas
cosas pertenecen a Dios únicamente y no está en nosotros entender a
cabalidad todo. Dios revela de acuerdo a Su voluntad.
Un intérprete nunca debe apartarse por el camino de su propia sabiduría,
haciendo a un lado la sana doctrina, y tampoco debe esclavizarse a la
teología predominante. No podemos acceder a todo el pensamiento de Dios—el
propósito de la hermenéutica no es rebuscar hasta forzar claridad a las
partes que Dios ha determinado que permanezcan como un misterio, sino
dejar bien comprensible el resto.
Uno de los puntos que presentan este tipo de duda es la pregunta: ¿cuándo
será la segunda venida del Señor Jesús? Hay varias posiciones teológicas
al respecto, pero lo cierto es que la Biblia no lo declara abiertamente,
porque así lo determinó Dios. Él no quería que supiéramos con exactitud
cuándo, sólo que sí ha de suceder. En este tipo de casos es mejor no
dogmatizar, sino mantener una actitud abierta hacia las otras posiciones,
aun cuando no concuerden con la propia. Dios probablemente dejó este
asunto abierto porque diferentes personas necesitan distintas
perspectivas.
Haremos bien en recordar las palabras de Moody: “ Donde la Biblia habla,
yo hablo. Donde la Biblia calla, yo callo ” Esta es sabiduría a la hora de
hacer una exégesis.
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