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Capítulo 8 Eclesiastés 8- (RV60) Algunos consejos sabios y Desigualdades de la vida.
1 ¿Quién como el sabio? ¿y quién como el que sabe la declaración de las
cosas? La sabiduría del hombre ilumina su rostro, y la tosquedad de su
semblante se mudará. .................................................................. Fuente: "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia." Libros poéticos -Eclesiastés Tomo-2. Editorial CLIE. SubirEn este
capítulo, Salomón nos recomienda la sabiduría como el más poderoso antídoto. I.
Beneficio y alabanza de la sabiduría (v. 1). II. Algunas normas especiales de
sabiduría que se nos prescriben: Versículos 1-5 1. Un encomio de la sabiduría (v. 1). El verdadero sabio, piadoso con Dios, justo con los demás, sobrio consigo mismo (Ti. 2:12), es difícil de hallar. La primera pregunta equivale a la de Pr. 31:10, y viene a decir que un hombre verdaderamente sabio es una verdadera joya para sí mismo y para la sociedad en que vive, pues puede interpretar las cosas, es decir, posee la sagacidad y la intuición necesarias para resolver los difíciles problemas que la vida terrenal presenta. Su rostro resplandece como el de Moisés; en él se refleja la serenidad y la paz interior, que es una bendición para los demás (Nm. 6:25). Este resplandor hace que su seriedad, áspera a primera vista (la misma frase de Dt. 28:50), se tome benigna y atractiva. 2. Una señal especial de sabiduría es la sumisión a las autoridades legítimas. El v. 2 comienza por una elipsis notable (comp. Is. 5:9, donde falta el primer verbo en el original): «Yo (te aconsejo. El pronombre yo está explícito, pero falta, aunque se suple fácilmente, el 'te aconsejo'): Guarda el mandamiento del rey en atención al juramento (pronunciado delante) de Dios (lit.). Se da aquí el motivo más elevado para obedecer la autoridad constituida: el respeto al nombre de Dios, invocado en el acto de prestar juramento de fidelidad y sumisión al rey (V. 2 S. 5:3; 2 R. 11:17). Tras esto viene una norma de prudencia, bien apoyada con buenas razones: No te apresures a irte de su presencia (v. 3), es decir, si el rey te dice algo que te ofende, no te marches lleno de resentimiento ni dimitas, por ello, de tu cargo (comp. 10:4), ni persistas en ninguna cosa mala, que sea la causa del regio descontento hacia ti (sentido más probable), pues, aunque tuvieses la razón de tu parte, el rey es soberano y nadie puede pedirle explicaciones (v. 3b, 4). La 1a. parte del v. 5 es fácil y nos recuerda Pr. 12:21; Ro. 8:28 y 1 P. 3:13, pero la 2a. parte no es tan clara. Ryrie ofrece la explicación más probable: 'El sabio confía en que las injusticias llegarán un día a su fin y quedará él vindicado con decisiones judiciales apropiadas'. Versículos 6-8 El v. 6 forma un paréntesis y, en realidad, pertenece a la sección anterior (nótese lo de 'momento' y el 'modo', que corresponden al 'cuándo’ y al 'cómo' del v. 5). La interpretación más probable de la difícil 2".parte del versículo es: cada uno tiene ya suficientes problemas, ¿para qué aumentarlos rebelándose abiertamente contra un gobernante intolerable? Mejor es someterse y dar tiempo al tiempo. El v. 7 da una razón más para someterse: ¿Quién sabe lo que puede ocurrir para poner fin a la tiranía? la muerte les llega a todos; también al tirano. En efecto (v. 8), ni siquiera el rey tiene armas ni ejército suficientes para luchar contra el poder de la muerte, como no las tiene nadie para 'detener el viento' (lit. Comp. Pr. 30:4). No se trata aquí, pues, del aliento vital humano. Versículos 9-13 Salomón pondera aquí las incongruencias de la vida, especialmente las formas diversas, inconvenientes y raras, en que la gente reacciona en una situación como la descrita en la sección anterior (v. 9, donde su mal significa el del que lo padece, no el del que lo inflige. Nota del traductor, contra la opinión de M. Henry). El v. 10 es un verdadero rompecabezas y la mayoría de las versiones dicen las cosas más disparatadas, incluso alterando el texto para darle algún sentido. La única versión que ofrece algo inteligible conforme al contexto y sin alterar el original es la Reina-Valera (Todo es nota del traductor). El v. 11 expresa el efecto que sobre la mayoría de la gente causa ver lo que describe el v. 10 (según la RV), pues induce a los hombres a cometer el mal, viendo que los crímenes quedan impunes, sin que Dios ponga rápidamente fin a la anómala situación. Pero se engañan los malvados (w. 12, 13), pues, aunque la sentencia no se ejecute con rapidez, se ejecutará un día con severidad. En cambio, les irá bien a los que temen a Dios, incluso bajo la opresión que padezcan de parte de los tiranos. Los buenos viven una vida sustancial, con propósito definido, santo y provechoso; mientras que los malos, por muchos que sean sus días, son días sin valor, huidizos como la sombra (comp. Job 14:2). Sólo el temor de Dios tiene promesa de vida verdadera, de vida eterna, pues todo lo que hay debajo del sol es vaciedad fútil. Versículos 14-17 A pesar de su anterior profesión de fe, el Predicador insiste en la anomalía de que a los malos les vaya bien, y a los buenos mal (comp. con 7:15). Sin embargo: 1. Esto no ha de sorprendemos como si fuera algo extraño (v. 14); en realidad, es otra vanidad, es decir, otro 'engaño', como traduce J. J. Serrano, quien añade: 'No hay que guiarse por las apariencias, pues el malo no puede ser feliz y el bueno lo es siempre'. 2. Siendo un 'engaño', no se ha de culpar de injusticia a Dios, sino de ignorancia a los hombres, pues esto no es más que una evidencia más de que las cosas de este mundo no han sido designadas por Dios para damos la felicidad; de lo contrario, Dios no permitiría que los malos lo pasasen mejor que los buenos. 3. La consecuencia práctica, tantas veces recomendada en Eclesiastés, es (v. 15) sacarle a la vida presente el mejor partido posible, dentro del temor de Dios, disfrutando de todo como de un regalo de nuestro Padre, sin impacientamos por lo que suceda en tomo nuestro. Hace notar J.J. Serrano que 'Qoh (es decir, Kohélet; más exacto, Qohélet) repite por cuarta vez su consejo... Pero ahora añade de modo más explícito que el hombre ha de ser feliz por medio del trabajo'. 4. Los vv. 16 y 17 muestran muchas semejanzas (y en un contexto similar) con lo que ya vimos en 3:10, 11. Confiesa el Predicador que no sólo él, sino también otros, habían emprendido esta tarea difícil de investigar las obras de Dios, especialmente en los métodos de su providencia con los hombres, y lo habían hecho con tanto afán que hasta les quitaba el sueño ¡Todo en vano! Los designios de Dios son inescrutables (Is. 55:8; Ro. 11:33, 34). Fuente: Comentario Exegético-devocional a toda la Biblia Libros Poéticos- Tomo II -© 1988 por CLIE - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Adorador > Sección Eclesiastés o El Predicador |