Estudiando la segunda carta del
apóstol Pablo a los Corintios encontramos a través de Pablo las siguientes
características de un ministerio y/o del ministro.
Buen comportamiento: Pablo estaba orgulloso de su comportamiento, ya que su
conciencia le decía que se había portado limpia y sinceramente. Además de que
les estaba dando una oportunidad a los Corintios de sentirse orgullosos de él,
para que pudieran contestar a quienes presumen de las apariencias y no de lo que
hay en el corazón.
Ser de Influencia: Poder influir con nuestro ejemplo en el comportamiento de
otros, no dar mal ejemplo a nadie, para que nuestro trabajo no caiga en
descrédito.
Ser un reflejo de Cristo: Todos nosotros debemos ser como un espejo que refleja
la gloria del Señor, y vamos transformándonos en su imagen misma, porque cada
vez tenemos más de su gloria.
Confiar en la Gracia de Dios: También notamos que Pablo no se dejaba guiar por
la sabiduría humana, sino que confiaba en la gracia de Dios.
No ser fluctuante: En su hablar, como en su actuar, el ser fluctuante diciendo
"sí" y "no" al mismo tiempo, no da testimonio de Cristo. Porque Jesucristo, el
Hijo de Dios, no fue "sí" y "no" al mismo tiempo. Dios ha dado en Cristo para
siempre su "sí", pues en él se cumplen todas las promesas de Dios.
Consagración: Dios nos afirma al unirnos a Cristo, y nos ha consagrado. Nos
marca con su sello, y ha puesto en nuestro corazón al Espíritu Santo.
Pensar en el bien de los otros: Pablo comenta que decidió no hacerles otra
visita a los Corintios que les pudiera causar tristeza. Como dice Pablo: "Porque
si yo los entristezco, ¿quién hará que me sienta alegre, de no ser ustedes, a
quienes he entristecido?". Además de que siempre pensaba en las iglesias, y se
preocupaba por ellas, a tal grado que si alguien enfermaba, el se sentía enfermo
por ello.
Tener Confianza en Dios: Debemos recordar que por medio de Cristo, estamos
seguros. No hay que desanimarnos, porque Dios, en su misericordia, nos ha
encargado este trabajo. Porque aunque estemos llenos de problemas, no estamos
sin salida; podemos tener preocupaciones, pero no debemos desesperarnos; podemos
ser derribados, pero no pueden destruirnos. Nuestra confianza debe estar
completamente en Dios.
Darle la Honra y Gloria a Dios: Pablo no consideraba algo como propio; al
contrario, todo lo que podía hacer decía que provenía de Dios, dándole a Él toda
la Honra.
Ser siervos de Cristo: No vamos a predicarnos a nosotros mismos, para que los
ojos de la gente se pongan en nosotros, sino a Jesucristo como Señor.
Ser luz para otros: Debemos traer esa luz que Dios ha hecho brotar en nuestro
corazón, para que podamos iluminar a otros, dándoles a conocer la gloria de
Dios.
Estar orgullosos de lo que hacemos: Nunca actuar a escondidas, como si
sintiéramos vergüenza.
Ser Sinceros: No falsear el mensaje de Dios. Decir solamente la verdad.
Tener Fe: Debemos tener una actitud de fe: creemos y actuamos.
No desanimarnos: Porque aunque por fuera nos vamos deteriorando, por dentro nos
renovamos día a día. Pablo decía que: "Lo que sufrimos en esta vida es cosa
ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho
más grande y abundante. Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no
se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son
eternas".
Demostrar pureza de vida: Esto se demuestra con nuestro conocimiento de la
verdad, por nuestra tolerancia y bondad, por la presencia del Espíritu Santo en
nosotros, por nuestro amor sincero, por nuestro mensaje de verdad y por el poder
de Dios en nosotros.
Ser rectos: Ya que la rectitud es una arma tanto para el ataque como para la
defensa.
Ser justos: Con nadie ser injustos; a nadie hacerle daño; a nadie explotar.
Ser Celosos para evitar el pecado: Debemos someter todo pensamiento humano a
Cristo, y estar dispuestos a castigar toda desobediencia.
Respetar el trabajo de otros: Dios es quien señala los límites de nuestro campo
de trabajo, y no debemos gloriamos de los trabajos que otros han hecho, ni
tampoco menospreciarlos porque nosotros no los hicimos.
Ser Instruido: Los conocimientos son buenos, pues aunque no podemos tener todas
las capacidades y en ocasiones seamos torpes en el modo de hablar, no hay que
serlo en cuanto a conocimientos; ya que eso se demuestra siempre en todos
nuestros hechos.
Estas son algunas de las características que debemos buscar tener en el
ministerio en el cual nos desenvolvemos, si queremos llegar a ser como el gran
varón que fue Pablo..
[ Regresar a Apostol Pablo ]