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Job capítulo 2 -(RV60)
1 Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse
delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose
delante de Jehová. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Fuente: "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia." Libros poéticos - Job -Tomo-2. Editorial CLIE. SubirJob había
dejado a Dios en muy buen lugar tras el reto que le había lanzado Satanás
acerca de él. Habría de esperarse que con esto se cerrase el desafío y
nunca más volviese a poner en duda la reputación de Job; pero no es así.
Versículos 1-6 Satanás está decidido a poner de nuevo a prueba la paciencia de Job. I. El demandante ante el tribunal de Dios hace de nuevo su aparición en escena (vs. 1,2), como lo había hecho anteriormente (1:6-7). Los ángeles están en torno al trono de Dios, y Satanás está entre ellos. Le es formulada la misma pregunta de antes: ¿De dónde vienes ? Y responde de la misma manera: «De dar una vuelta por la tierra y pasearme por ella» ¡Como si no hubiese estado haciendo ningún daño! II. El juez le interroga como antes: «¿No te has fijado en mi siervo Job. etc» (v. 3) pero esta vez, añade: «...Y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa ?» ¡Gran bendición para nosotros es no tener por jueces de nuestros actos a demonios ni a seres humanos , pues, con justicia o sin ella, quizá nos destruirían! Afortunadamente, nuestro juicio procede de labios de Dios, quien todo lo conoce y a quien nadie puede engañar ni sobornar. A pesar del tremendo ataque del diablo, Job es ensalzado por Dios por conservar su integridad. La constancia es la corona de la integridad. III. El diablo prosigue adelante en su acusación (v. 4): «Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida». Satanás presenta a Job tan egoísta como el común de los humanos, quienes prefieren exponer al peligro la piel de sus animales, de sus criados y aun de sus hijos, antes que perder su propio pellejo. Por eso, lanza un nuevo reto para poner a prueba la integridad de Job (v. 5): «Toca su hueso y su carne y (verás) si no te maldice a la cara» (lit.). No hay cosa que tanto contribuya a oscurecer la mente y a destemplar el genio como un dolor agudo. El propio apóstol Pablo hallaba gran dificultad en soportar su espina en la carne , y sólo consiguió aguantarla con una gracia especial del Señor (2 Co. 12:7-9). IV También esto se lo permite Dios a Satanás, aunque con cierta restricción (v. 6): «Está en tu mano; pero guarda su vida. Puedes afligirle cuanto quieras, con tal de que no lo mates.». Puesto que el hebreo nephesh, como el griego psyché, significa tanto «alma» como «vida», podemos aventurar que Dios prohibió a Satanás dañar a Job con una enfermedad psíquica que le hubiese reducido a la condición de piltrafa humana, pues Job habría perdido entonces toda responsabilidad y sobraría el resto del libro. Versículos 7-10 Una vez que obtuvo el permiso de Dios, el diablo se puso a trabajar de inmediato en su oficio sin perder tiempo. Su tentación va a tomar ahora la forma, en cierto modo, de la que llevó a nuestros primeros padres a desobedecer a Dios al perder la confianza en él (Gn. 3). Si logra Satanás que Job llegue a desconfiar de la providencia de Dios habrá ganado la apuesta. I. El diablo provoca a Job por medio de una repugnante enfermedad, con la esperanza de que así maldecirá a Dios cuando se vea a sí mismo hecho una piltrafa (vv. 7,8).
1. La enfermedad con que hirió Satanás a Job era muy grave, dolorosa y
repugnante (v. 7): Hirió a Job con unas llagas malignas desde la planta del pie
hasta la coronilla de la cabeza. EL vocablo hebreo shejín significa siempre una
erupción y puede designar una extensa gama de enfermedades de la piel. Esta
erupción era, según el texto, maligna (hebreo ra ) y le cubría desde la planta
del pie hasta la coronilla de la cabeza. II. Pero la tentación más grave, a no dudar, le vino de su propia mujer (v. 9): «¿Aun persistes en tu integridad ?» -le dijo- «Maldice (lit. bendice, según lo explicado en el comentario a 1;11) a Dios y muérete». De todo cuanto poseía, lo único que le fue preservado a Job fue su mujer. Aunque los designios de Dios fuesen benignos en este caso, la razón por la que Satanás no se la quitó fue, por lo que se ve, para que le sirviera de instrumento de tentación. Siempre que Satanás deja de llevarse algo que le ha sido puesto en las manos es porque sabe que puede usarlo para mayor mal. Véase cómo le habla a Job su propia mujer: 1.
«¿Aun persistes en tu integridad?». Como diciendo: «¿Eres tan manso, tan cobarde
y tan necio como para someterte a un Dios que, en lugar de premiar tus servicios
con señales de su favor, te azota sin compasión no habiéndole tú provocado con
ningún pecado? ¿Es todavía un Dios digno de que se le sirva, se le bendiga y se
le ame?». III. Pero Job resiste bravamente y triunfa también de esta tentación (v. 10). 1.
Se indigna sobremanera de que se le haya mencionado una cosa tan horrible:
«¡Cómo! ¿Maldecir a Dios? ¡Ni pensarlo! Vete de mí. Satanás » (Le. 4:8). En
otras ocasiones, había soportado mansamente la conducta poco amorosa de su mujer
(v. 19:17). Pero ahora que le inducía a maldecir a Dios, se disgustó mucho y le
echó en cara sus malas palabras. En una casa donde había reinado la prosperidad
junto con la piedad, la mujer de Job no tendría mucho empacho en ser su «ayuda
idónea •» (Gn. 2:18). Pero ahora que la tribulación más tremenda se había
abatido sobre el hogar, ella no supo reaccionar con el mismo temple de ánimo de
su esposo. La aflicción mostró que sus caracteres respectivos eran
diametralmente opuestos. Si Eva resultó ser «tentación idónea» en Gn. 3:6, ¿qué
se puede esperar de las hijas de Eva que no sean buenas hijas de Dios? Cuando
Pedro hizo de Satanás con Cristo, el Señor le dijo lisa y llanamente: «me eres
tropiezo» (Mt. 16:23). IV. De esta manera se mantuvo Job firme en su integridad, y fue derrotado el diablo en sus malévolos designios: En todo esto no pecó Job con sus labios. Triunfó la gracia de Dios e impidió que brotase alguna raíz de amargura para estorbarle y contaminarle (He. 12:15). Versículos 11-13 Relato de la visita que tres amigos le giraron a Job durante su aflicción. Algunos de entre sus enemigos disfrutaban al verle así afligido (v. 16:10; 19:18; 30:1; etc.). Pero sus amigos se preocuparon por él y trataron de consolarle. Se nombran aquí tres de ellos (v. II): Elifaz, Bildad y Zofar (mejor, Sofar). Como se ve por sus discursos, estos tres tenían bien ganada reputación de hombres sabios y rectos, además de la experiencia que les confería la edad (v. 32:6). I. Job había contraído amistad con ellos durante su prosperidad. Uno de los grandes consuelos de la vida presente se cifra en la amistad de personas prudentes y virtuosas; el que tiene algunos amigos de esta clase debe estimarlos altamente. Parece ser que los tres amigos de Job eran descendientes de Abraham: Elifaz descendía de Teman, el nieto de Esaú (Gn. 36:11); Bildad (es probable), de Súa, hijo de Abraham y Cétura (mejor Quetura), como vemos en Gn. 25:1-2; En cuanto a Zofar (o Sofar), hay quienes aventuran la opinión de que es una variante de Sefó, descendiente de Esaú (Gn. 36:11). La preservación de tanta sabiduría y piedad entre quienes eran extraños al pacto de la promesa era una indicación de la bondad de Dios enttre los gentiles y un feliz presagio de que algún día habrían de tener acceso a la gracia del Evangelio, cuando fuese derribado el muro de separación en el futuro. Esaú fue rechazado; sin embargo, algunos de sus descendientes heredaron algunas de las mejores bendiciones. II. Continuaron siendo amigos de Job en su adversidad, cuando la mayoría de sus allegados le habían desamparado (v. 19:14). Vinieron a compartir sus pesares, como antes habían venido a compartir con él sus consuelos. Son muchas las buenas lecciones que podemos aprender de las aflicciones ajenas, a fin de ganar en prudencia y seriedad. También cabe la oportunidad de decirles algo bueno que les ayude a soportar mejor los sufrimientos. De estos amigos, vemos: 1.
Que vinieron llevados de su propio impulso, sin ser llamados (6:22). Vinieron
con intención de consolarle, aunque resultaron malos consoladores, pues
carecieron de tacto y de base sana al juzgar el caso. | Ir arriba | Regresar al Indice | - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Adorador > Sección Libro de Job > Cap. 2
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