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Job
20 (RV60) -Zofar describe las
calamidades de los malos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Fuente: "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia." Libros poéticos - Job -Tomo-2. Editorial CLIE. SubirPodría pensarse que una profesión de fe y esperanza tan corajuda como la de Job habría de satisfacer a sus amigos, pero éstos no parecen haber hecho ningún caso de ella, pues Sofar vuelve a la carga contra Job con tanta vehemencia como antes. I. La introducción de su nuevo discurso es breve, pero dura (vv. 2, 3). II. Su discurso es largo y centrado en un solo punto: la miseria y la ruina que les espera a los malvados (vv. 4-29). Pero el gran error que comete es imaginarse que Dios no hace excepción ni variación en sus procedimientos y, por lo tanto, Job es, fuera de toda duda un malvado. Versículos 1-9 1. Comienza Sofar muy apasionadamente (v. 2): «Mis pensamientos me urgen a responder». No parece haber prestado ninguna atención a la súplica que Job le había hecho de que tuvieran compasión de él, y se excusa de la prisa que tiene en responder: (A) Porque Job le ha dirigido una reprensión que le ultraja (v. 3). Los amigos de Job tenían el ánimo demasiado exaltado e impaciente para tratar con un hombre que se hallaba en una condición tan deplorable como la de Job. A la menor observación la llaman ultraje; (B) Por una inspiración divina de carácter profetice: Y me hace responder un soplo de mi mente (lit. entendimiento). 2. Procede luego Sofar a mostrar la ruina y destrucción de los malvados, dando a entender que Job se halla arruinado por ser malvado. (A) Apela al conocimiento que Job habría de tener de esto (v. 4): ¿No sabes esto, que así fue siempre? (B) establece, una vez más el principio de que el triunfo de los impíos es breve (v. 5). (C) Lo ilustra de varias maneras (vv. 6-9): (a) Aun suponiendo que sus éxitos sean tantos y tan grandes que su cabeza toque las nubes, como su estiércol perecerá para siempre; (b) Los que le conocían, se quedarán asombrados (v. 7): «¿Qué queda de él?». Como diciendo: «No ha dejado ni rastro», (c) Se ha disipado como un sueño (v. 8), que se olvida en pocos minutos. Todo esto da a entender que la prosperidad del impío era efímera, ficticia e ilusoria. Versículos 10-22 Aquí se expresan en detalle los casos en los que se palpa la miserable condición de los malvados en este mundo. En ellos se ve: 1. Cuáles son las maldades por las que son castigados. (A) La injusticia con que han adquirido sus bienes (v. 10); por lo que se ven obligados a restituir, de ahí que sus hijos buscan el favor de los pobres (lit.); es decir, tienen que mendigar incluso de los pobres. Su codicia era insaciable, pero le vendrá de repente la estrechez (vv. 18-23). (B) La violencia y la opresión que han obrado hasta quebrantar y desamparar a los pobres (v. 19). (C) La vida regalada que se han llevado (vv. 11-13). Hasta los males que perpetraban eran para ellos como una golosina. 2. Cuáles son los castigos que sufren por tales maldades: (A) Con lo mal adquirido, pensaban llevarse buena vida, pero les serán negados los productos que más les halagaban el paladar: el aceite, la miel y la mantequilla o requesón (v. 17). Hemos de trabajar honestamente, y no precisamente para ser ricos (Pr. 23:4), sino para tener qué compartir con el que padece necesidad (Ef. 4:28), no para gastar sin tino. Los malvados esperaban torrentes de todas esas cosas buenas, pero no verán de todo ello ni una gota. (B) Pensaban poder disfrutar por mucho tiempo de lo que habían adquirido injustamente, pero todo ello les será arrebatado rápida y violentamente (vv. 14-17, 21-22). El sentido de algunos vv. (por ej. 10a, 22b, entre otros) no está claro en el original (nota del traductor). Versículos 23-29 Sofar pasa finalmente a describir la completa ruina de los malvados. 1. Su ruina llegará a consumarse por mano del Dios airado y justiciero (v. 23): Dios enviará sobre él el ardor de su ira. y la hará llover sobre él y sobre su comida. Cada palabra de este versículo está llena de terror. No hay contra esto otra defensa que la que ha de ofrecer el Mesías (V. Is. 32:2); «escondedero contra el viento... refugio contra el turbión». Quizá Sofar aludía aquí voladamente a la muerte de los hijos de Job cuando estaban banqueteando. 2. Su ruina será inevitable y terrible (vv. 24, 25). Una u otra arma le ha de traspasar; estas armas son figura de los diversos castigos de Dios. Uno u otro le ha de alcanzar. Los vv. 26-28 describen diversas clases de castigos enviados por Dios; la inundación (v. 28), figura de la destrucción masiva, de la que no hay escape. Como el malvado se ha labrado su propia mina, ésta se representa aquí madura y presta a devorarle, como el fuego no atizado (v. 26). 3. Sofar concluye su discurso resumiendo, como un orador, lo que ha explicado en detalle (v. 29): Ésta es la suerte que Dios reserva al hombre impío, etc. Nunca se ha explicado mejor ninguna doctrina, ni se ha aplicado peor, que como lo ha hecho en este caso Sofar, pues con todo ello intentaba demostrar que Job era un hipócrita; recibamos la buena explicación, y hagamos mejor aplicación. | Ir arriba | Regresar al Indice | - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Adorador > Sección Libro de Job |