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Job 23- (RV60)
-Job desea abogar su causa delante de Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Fuente: "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia." Libros poéticos - Job -Tomo-2. Editorial CLIE. SubirDe nuevo replica Job a Elifaz, apelando a Dios para que defienda su causa, ya que su conciencia le da testimonio de su integridad. En este capítulo se palpa una lucha entre la carne y el espíritu, entre el temor y la fe. I. Se queja Job de su condición calamitosa y, en especial, de que Dios se ha retirado de él, por lo que no puede hacer que se oigan sus quejas (vv. 2-5), ni entender por qué Dios le trata así (vv. 8, 9), ni obtener esperanza ni alivio (vv. 13, 14). II. En medio de estas quejas, se consuela con la seguridad de la clemencia de Dios (vv. 6, 7), y de su propia integridad, de la que Dios es testigo (vv. 10-12). Versículos 1-7 Aunque está enfermo y decaído, Job no se da por vencido. 1. Justifica su resentimiento y sus quejas (v. 2): «Hoy también -un día más de suplicio- hablaré con amargura. Porque es más grave mi llaga que mi gemido. No me quejo sin motivo. Lo que sufro en cuerpo y alma es tanto que tengo razón para quejarme mucho más». 2. De las acusaciones de sus amigos apela al justo juicio de Dios, como evidencia de que no era un hipócrita; de lo contrario, no se atrevería a hacer esta apelación. Pero, ¿Dónde hallar a ese Dios que le ha vuelto la espalda? (v. 3). Esta queja es buena señal en labios de un pecador que ha perdido por el pecado la comunión con Dios y se halla perdido mientras no ve el rostro favorable de Dios. Si Job supiese dónde hallar a Dios, allá se presentaría para exponer con numerosas razones su causa ante el tribunal de Dios (w. 3, 4). Ante Dios podemos exponer nuestra causa con muchos argumentos, cosa que no suelen tolerar los gobernantes humanos, aun cuando Dios no necesita que le expongamos lo que él ya sabe, pero la oración ferviente y perseverante no tiene por objeto mover a Dios, sino movemos a nosotros mismos al reconocimiento de nuestra necesidad y al robustecimiento de nuestra fe. Con gusto escucharía Job lo que Dios le respondiera (v. 5). 3. Se consuela con la esperanza de que Dios le atendería, en lugar de aplastarle con su poder (vv. 6,7). El mismo poder que destruye a los rebeldes se pone en juego con los humildes, pues éstos prevalecen sobre Dios con la fuerza misma derivada de él, como prevaleció Jacob (Os. 12:3). También Job está seguro de que prevalecería con Dios. (v. 7) Versículos 8-12 1. El desasosiego de Job se debe a que no puede hallar a Dios, por mucho que le busque en todas las cuatro direcciones: este, oeste, norte y sur (vv. 8, 9). Por tanto, no puede presentar ante él sus quejas. La causa es justa, pero el juez no aparece por ninguna parte. El Dios omnipotente no está lejos de cada uno de nosotros (Hch. 17:27,28), pero eso mismo hace más insufrible la situación del afligido: ¡Un Dios cercano que desampara! (Mt. 27:46; Mr. 15:34). 2. Se satisface con el pensamiento de que Dios era testigo de su integridad y, por eso, no duda de que ganaría el pleito ante Dios (vv. 10-12). Puesto en el crisol, Job saldría como el oro, no como purificado de escoria, sino como justificado en su queja. Sus pies han podido dar algún mal paso, pero nunca se han salido del camino recto. La observancia de los mandamientos de Dios ha sido para Job preferible a su manjar predilecto (comp. con Sal. 119:103). Es decir, preferiría vivir sin comer antes que vivir sin obedecer. La palabra de Dios es para nuestra alma lo que el alimento necesario es para nuestro cuerpo. Versículos 13-17 Job razona ahora consigo mismo en una resignación «a la fuerza». 1. Sienta buenas conclusiones (vv. 13, 14): (A) Que los designios de Dios son inmutables: Si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Lo sabe todo, no se equivoca ni tiene consejeros que le hagan alterar sus designios. La oración puede cambiar el camino de Dios, pero no su propósito. (B) Que el poder de Dios es irresistible: Su alma deseó e hizo. Dios puede hacer todo cuanto quiere (Sal. 135:6), y siempre hará lo que quiere, pues siempre quiere lo mejor, aunque a veces no lo entendamos. 2. Hace mal uso de dichas conclusiones, y hasta se contradice a sí mismo. Hace poco se había quejado de la ausencia de Dios (vv. 8, 9). Ahora (v. 15) dice que le espanta su presencia, hasta el punto de temblar ante el solo pensamiento. También parece volver a quejarse ante Dios de haber sido dado a luz (v. 17), aunque es probable que el sentido del versículo sea muy distinto (nota del traductor): «Aunque no soy cortado -silenciado-por las tinieblas, ni por la densa oscuridad que cubre mi rostro» (trad. prob.). | Ir arriba | Regresar al Indice | - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Adorador > Sección Libro de Job > Job 23 |