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Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán
al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre |
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El amor preside la fidelidad
Del libro "Dejad que el amor presida" publicado por Editorial Unilit Se acercaba la Semana Santa del año 1991. Para esa fecha teníamos una conferencia retiro en un bellísimo lugar de España: Torremolinos, provincia de Málaga. Se me pidió que compartiera sobre la fidelidad ya que el tema general era: Fieles hasta el fin. Cuando me di a la búsqueda del material bíblico que me ayudara a desarrollar el tema asignado, descubrí que la fidelidad es impulsada, sostenida, alimentada y embellecida por el amor Pero más aun hallé que todo principio bíblico, toda doctrina neotestamentaria, todo consejo apostólico, toda manifestación sobrenatural, todo quehacer en el reino de los cielos está o debe estar presidido por el amor. Dije del tema a manera de introducción, que era muy acertado y atrevido, en un momento de claudicación, de "pasotismo" ideológico y religioso; de apostasía y negación de los valores morales y espirituales, hacer una declaración tan rotunda y apasionada, que guardaba cierta semejanza a una llamada profética que ya fué en los tiempos de Jeremías: "Los ancianos no se ven más en la puerta, los jóvenes dejaron sus canciones, cesó el gozo de nuestro corazón, nuestra danza se convirtió en luto. Vuélvenos a Tí y nos volveremos; renueva nuestros días como al principio..." (Lamentaciones 5:14,15,21). La fidelidad es una característica de Dios, pero debía serlo también del creyente. Un sinónimo de fidelidad es lealtad. Una fidelidad a prueba de tiempo, a prueba de aflicciones y cambios internos y externos, ha de ir presidida por el amor. Con una simple mirada a las páginas de la Biblia vamos a encontrar bastante apoyo a la idea de que el amor nos lleva a la fidelidad, a Dios; a los hermanos, a la familia, a la iglesia y a nuestros ministerios. Jesus dijo: Y muchos falsos profetas se levantarán y engañaran a muchos; y por haberse multiplicado la maldad el amor de muchos se enfriará, pero el que perseverare hasta el fin éste será salvo (Mateo 24:12,13). La maldad multiplicada daña el amor, se enfría y decae la lealtad, pero el que perseverare hasta el fin -con amor- éste será salvo, (hallado fiel). Y engañarán a muchos; el engaño es deslealtad. No temas de nada de lo que vas a padecer. He aquí el diablo echará a alguno de vosotros en la cárcel para que seais probados, y tendréis aflicción por diez días. Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida (Apocalipsis 2:10). En este acontecer en el que estamos incluidos nosotros también, y con ello el mandamiento de ser fieles hasta el fin, tiene mucho que ver la resistencia de un amor que nos lleva a ser fieles en la adversidad. El apóstol Pablo, un ejemplo de fidelidad en las pruebas, escribe a su hijo Timoteo: "Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa. Por tanto todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará. Si fuéremos infieles, él permanece fiel, él no puede negarse a sí mismo" (2da. de Timoteo 2:8-13). Pablo está diciendo más o menos: Si quieres un ejemplo de fidelidad, acuérdate de Jesucristo y en cuanto a mí que sufro prisiones a manera de malhechor permanezco fiel y me gozo en que la palabra de Dios seguirá libre; y destaca: "Todo lo soporto por amor". Si la iglesia está presidida por tradiciones; formas, nombres, jerarquía, corrientes teológicas, puede estar lejos del corazón de Dios y sin apoyo para la genuina fidelidad cristiana. La apostasía es el abandono y el desprecio del temor de Dios. Miremos detenidamente una de las más atrevidas declaraciones y mandamientos de Jesús: "Pedid y se os dará; buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide recibe, el que busca halla; y al que llama se le abrirá. Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas" (Mateo 7:7,8,12).
En una obra de teatro ligero, titulada: Enséñame a amar, un chico de una familia aristocrática se casa con una princesa; unos meses después el obispo amigo de la familia le llama la atención por qué está siendo infiel a su esposa. Y David le responde al clérigo: "¿Cómo puedo serle fiel si es que no la amo?" El obispo hace un gesto de dolor y asombro y le dice: "Pues hijo mío sólo Dios puede darte amor para ella". |
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