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Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán
al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre |
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El amor preside las parábolas más entrañables de JesúsAutor: Rodolfo Loyola-(Ya en la presencia del Señor) AMOR El sembrador: El amor del siervo que siembra la Palabra de Dios. La oveja perdida: El amor del pastor que lo arriesga todo por la oveja extraviada. El hijo perdido: El amor del padre que espera al hijo perdido para perdonarlo y restaurarlo a la condición de hijo y no de jornalero. El buen samaritano: Nos lleva a pensar sobre el amor de Jesús y el nuestro. LA PARABOLA DELSEMBRADOR Con esta parábola, aparte de la enseñanza principal que encierra, Jesús crea un personaje entrañable que es el sembrador. Al sembrador le han cantado los poetas y lo han elogiado los novelistas. Blanco Belmonte tiene un famoso poema titulado "El sembrador", que ha sido declamado en grandes recitales. Es un niño (el poeta) que mira al sembrador y dice: Quise saber curioso lo que el demente sembraba en la montaña sola y bravía, el infeliz oyóme benignamente y me dijo con honda melancolía; Siembro robles, y pinos y sicómoros; quiero llenar de frondas esta ladera, quiero que otros disfruten de los tesoros que darán estas plantas cuando yo muera Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan, hay que llorar por todos los que no lloran. Hay que ser cual abejas que en la colmena fabrican para todos dulces panales. , Hay que ser como el agua que va serena, brindando al mundo entero frescos raudales, hay que imitar al viento que siembra flores lo mismo en la montaña que en la llanura (fragmento) Hay varios factores determinantes en esta parábola: 1) El Señor de la viña "Mía es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan, dice Dios". El es el Señor de toda la tierra, de la buena, de la regular y de la mala. Todo el mundo es una pequeña parcela a su mirada. Somos polvo de esta parcela, pero hechos vasijas útiles por su amor y la saliva de Jesús. (Barro curativo). Conocerle a El, su carácter, su propósito, sus planes. Mirar la viña como El la mira, saber qué es lo que El quiere en el surco que nos ha tocado a ti y a mí. "Separados de Mí nada podéis hacer" (Juan 15:5). El desconocimiento del Señor de la mies puede llevamos a creer que la viña es nuestra, y que el fruto es para nosotros. Dijo un experimentado siervo del Señor al oír a otro predicador: "Desde que le vi promocionarse, me dije: ¡Qué poco conoce a su Señor!" El sembrador tiene que morir a muchas cosas. En su calendario no están marcadas las fiestas, sino la creciente y menguante de la luna; la longitud de los días, etcétera. .. ¿Podrá sembrar si no sueña con la espiga y la cosecha? Un sembrador es uno que anda embarazado de almas (Paul Young Ge Cho) cuando mira al terreno presiente la cosecha. Cualidades del sembrador: Amor, perseverancia y fe. Refiriéndose a Felipe, Michael Green dice: "Si el Evangelio llenó con tal entusiasmo a Felipe que estuvo listo para abandonar su floreciente obra en Samaria y salir a buscar a un solo hombre de color y eunuco (uno de los intocables del Antiguo Testamento), si él estaba listo para recorrer el desierto donde.el calor sería.de 48 grados centígrados para alcanzar a este individuo y ministrarle, entonces no hay que sorprenderse de que su mensaje fuese portador de convición. Siempre me ha gustado el sembrador nato, ese hombre de la tierra, enamorado del campo; que guarda con cuidado e ilusión la semilla, que ve todo lo que hay en la era desde la piedra hasta el gusanillo. Veremos que en la parábola el énfasis está más en el sembrador que en el método de sembrar. Un presunto sembrador con muchos métodos pero con una pobre motivación (falta de amor) no cosechará frutos para el reino. 2) La semilla: La semilla es la Palabra, la buena semilla. El sembrador debe estar saturado, convencido y dominado por la Palabra. Ha de creer en la eficacia de ella. Es una semilla que produce poder y vida. En la parábola nunca dice que la semilla no valía, pero sí se podía sembrar o dejar donde no iba a dar fruto. San Pablo le dice a Timoteo, su hijo espiritual, un buen sembrador: "Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado como obrero que no nene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad". Sembrar la semilla en los propios hijos. Muchos de los jóvenes que andan por el mundo perdidos y víctimas del primer amigote, y hasta del bajo mundo del alcohol y las drogas, son terrenos que un día fueron mal sembrados; surcos en los que no se sembró la semilla del amor, la integridad y la fe gloriosa que salva. José y sus hermanos: José pudo haber vivido a espaldas de sus hermanos, porque nada les debía, al contrario, pero él no olvidó sembrar la palabra que recibió de su padre y su abuelo. Esta semilla siguió germinando hasta llegar a la madre de Moisés. Ella sembró en su hijo la semilla de la libertad y la adoración al Dios verdadero. Le hizo conciencia de que eran esclavos y necesitaban un libertador. El palacio de Faraón no le hizo daño, como para que comieran las lentejas y nada más. Hasta el día de hoy las cosas han cambiado, pero la semilla (la Palabra de Dios) permanece para siempre. 3) El terreno o terrenos: El terreno, el hombre, es la obra más compleja de la creación. Los sociólogos, los psicólogos, los antropólogos los educadores, los estadistas, los pastores de almas, sabemos un poco de los miles de factores que integran al ser humano y otros tantos que influyen en él. Lo que quiere decir que sin la unción sobrenatural, sin la palabra sobre natural, sin el amor sobrenatural, no pueden convertirse a un Dios sobrenatural. He oído pastores (sembradores) decir: "Es que no me gusta la gente, me molestan, no les comprendo". Debe orar y replantearse su llamamiento, porque ese es el terreno donde tiene que sembrar la buena - semilla del Evangelio eterno. Porque no se puede hacer la - obra por teletipo, por fax u otros medios mecánicos o electrónicos que son muy útiles pero impersonales. Surgirá la pregunta: ¿Y si hay un aspirante a sembrador que no le gusta la gente, que es un antipático, qué se hace con él? Generalmente, todo ser ,humano es un ente social, busca de vez en cuando compañía, quizás prefiere a otros introvertidos como él, solitarios o amargados; es posible que sólo el sepa el idioma de esos semejantes retorcidos, un tanto contradictorios y faltos de amor. No sería en vano convencerle que el corazón de un sembrador debe estar sellado con el amor del que lo mandó a ir por todo el mundo y sembrar y que añadió: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo". No deseo alargar este capítulo hablando de las dificultades de los tres primeros terrenos pues lo hizo muy bien Jesús explicando la parábola a sus discípulos. 4) El fruto: Nuestra misión como sembradores es sembrar y sembrar bien, si no hay fruto o si hay poco; cuidarlo, amarlo y prepararlo para que llegue a ser semilla de nuevo en el terreno y continúe la multiplicación. De cuatro terrenos, tres no dieron fruto. Pero uno que dio fruto se multiplicó porque dio a treinta, a sesenta y a ciento por uno. Es de rigor que al lograr el precioso fruto de almas salvadas demos la gloria al Señor de la viña, porque a su mirada, el campo es el mundo, no es una limitada parcela de dogmas, tradiciones, costumbres o experiencias personales. En la buena siembra, con la buena semilla de la buena nueva, no debe existir la competencia, porque en el mercado de valores del reino, el que recogió mucho no tuvo más que el que recogió menos y por supuesto, dejar que el amor presida la siembra hasta la cosecha, orando siempre y procurando ser bendición para los demás. EL SEMBRADOR El sembrador salió a sembrar; repletas de esperanza: hierba, lluvia, abono, sol, espiga, surco, agua... El sembrador salió a sembrar; llevaba el brote en la mirada, y sus temores primitivos: vientos, espinos, piedras, insectos, temporal, sequía, cizaña. El sembrador salió a segar; llevaba un canto húmedo en los labios: cansancio, arrugas, canas heridas.... la apretada gavilla y el entusiasmo de sembrar mañana. LA OVEJA PERDIDA: El amor del pastor que se arriesga a todo por lograr el rescate de la que se ha extraviado. Así como en la parábola anterior, el sembrador es el sujeto, aquí lo es el pastor. Jesús mismo es el Buen Pastor. El Buen Pastor que dio su vida por las ovejas Cuando El dijo esta parábola, fue para enfrentar la murmuración de los fariseos y los escribas que decían: "Este a los pecadores recibe y con ellos come". Cuánto amor había en Jesús, que soportaba la compañía y las bajas costumbres de los pecadores, que El veía como ovejas perdidas a las que debía rescatar. Los fariseos y los escribas se consideraban justos, pero no les alcanzaba el amor para ir en pos de la oveja perdida. En el caso de Jesús las noventa y nueve eran el remanente de Israel los que esperaban el reino de Dios. Pero Jesús veía más lejos, El venía con las buenas, nuevas de salvación para el mundo entero. Su amor no tema fronteras ni raza, ni condición social. El veía al que no había encontrado el camino que era El mismo, como un perdido. Pero no como objeto de reproche o de desprecio, sino como ovejas extraviadas, sin pastor, necesitadas de su amor. Los pintores han idealizado el cuadro de la oveja perdida, se ve un verde valle, quizás un acantilado, y al borde del precipicio una oveja muy hermosa enredada en una zarza. Pero cuando se trata de los seres humanos, la oveja perdida puede estar tan cerca de nosotros; sentada en el mismo banco de la iglesia, pero sin desatar. .Cada creyente en Cristo debe ser ese pastor que ama a la oveja perdida; que además intenta rescatarla y no se da por vencido ante los obstáculos. Para ello es necesario sabiduría, fe, perseverancia..., pero sobre todo debe presidir el amor de Cristo EL HIJO PRODIGO Revela el amor del padre que espera al hijo perdido para perdonarle y restaurarle. Para que el chico no dude de su perdón, le hace una fiesta y le colma de regalos. El perdón de Dios no se queda en unas palabras bonitas, El nos comprende siempre con lo alto, lo ancho, y lo profundo de su amor El hermano mayor del pródigo es algo así como el cristiano nominal, cumplidor de las normas, etcétera, pero sin amor. Cuando se entera que el padre ha hecho fiesta porque su hermano vuelve, no quiere entrar; se queja a su padre que nunca le ha dado un cabrito para gozarse con sus amigos, le llama tu hijo y no mi hermano En resumen, tiene buenas cualidades, es posible que fuera un defensor de la sana doctrina, pero le falta el amor. En el momento en que Jesús dijo la parábola, el hermano mayor representaba a los escribas y fariseos. Dios no ha cambiado su amor es inefable, su perdón es total. Han pasado 2,000 años desde que Jesús dijo esta parábola, y vez tras vez tenemos en poco el perdón de Dios, porque lo medimos por el nuestro. Su perdón y su gracia están presididos por el amor divino. EL PADRE DEL HIJO PRODIGO Te espero con los brazos abiertos, hijo mío, y un becerro de besos para tu hambre de paz; calzado de esperanza para tus pies en llaga, y un cielo de ternura de la heredad del alma, que te será imposible por pródigo gastar (Fragmento de Pie y Ala) EL BUEN SAMARITANO Esta parábola nos lleva a pensar sobre el amor de Jesús y el nuestro. Junto al hombre herido pasan ideas, pasan creencias y actitudes, pero el amor de un marginado ("fue movido a misericordia") es quien ayuda al prójimo robado y moribundo. El verdadero amor no sabe de razas; discriminaciones, venganzas, prejuicios; sólo ve la necesidad y se arriesga a remediarla. En pleno siglo veinte el mundo está lleno de gente herida, robada, moribunda, tirada a la orilla del camino. La ciencia y la técnica han avanzado tanto que podríamos decir que se han inventado remedios para todos los males; pero como ha faltado el amor y se ha multiplicado la maldad, los caminos siguen llenos de ladrones, los religiosos medrosos tienen prisa, los doctores no se preocupan del individuo, sino de la sociedad y nosotros que deberíamos representar al samaritano, nos quejamos de la maldad de los ladrones, de la inseguridad ciudadana, de los peligros del camino y nos cuesta encamar el "ve y haz tú lo mismo" que le dijo Jesús al doctor de la ley. Y nos lo sigue repitiendo. Leí una vez sobre las cuatro filosofías de la parábola del samaritano: 1) Los ladrones que despojaron al hombre dijeron: Lo suyo es nuestro, por eso se lo quitamos. 2) El sacerdote: Lo mío es mío y lo suyo es suyo, así que sigo adelante. 3) El levita: Lo suyo era suyo y se lo han quitado, lo siento. 4) El samaritano: Lo mío es suyo y por eso se lo doy.
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