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Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán
al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre |
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MV#051507
Reflexión de Vida Autor: Edwin Granados Ríos Queridos hermanos, hermanas y amigos: Todos ustedes han sido personas importantes para mi y mi familia y tengo el deseo de compartir con ustedes un mensaje que transciende más allá de lo que ven nuestros ojos; dice un canto que la vida se va como el viento, dice la Sagrada Escritura que la vida es como la neblina. Cuando ocurren situaciones como la vivida por mi familia, situación en la que por supuesto, entiendo que no fuimos los primeros y de hecho tampoco fuimos los últimos, es bueno reflexionar y pensar, que es lo que realmente es más importante en la vida que pasamos por esta tierra; por lo anterior, de mi parte y de mi familia, deseamos agradecer una vez más sus oraciones pero sobre todo, llamar su atención sobre los tesoros que hacen sus corazones. La vida nos depara muchas sorpresas, como ha dicho don Oscar nuestro pastor, "las circunstancias cambian" efectivamente cambian y, de una manera tan radical que uno jamás puede imaginar, ustedes todos han sido participes y testigos del dolor por la partida de un ser tan querido como nuestro hijito, ante una situación como esta, que podría uno hacer; bueno, las reacciones pueden ser tan diversas y pese a que según se nos ha dicho, casi todo se vale, lo cierto es que yo creo que pese al dolor que invada nuestros corazones, debemos mantener muy presente que Dios es soberano, El es Rey de Reyes y debemos ser humildes ante sus decisiones y esto no es mera retórica, pues hay que vivirlo y es parte de la fe que nuestro Dios espera de cualquiera de nosotros. ¿Qué caso tendría que nos pusiésemos en una actitud de rebeldía ante nuestro Señor? ninguno. En todo caso, debemos meter en nuestras mentes, que sencillamente hay situaciones sobre las cuales no hay retorno y sobre las cuales no tenemos control. Lo anterior, no significa que el dolor, la aflicción, la ausencia y todo lo que la partida de un hijo pueda significar, sea algo que queramos vivir como lo más deseable, de hecho no encuentro palabras para expresar esta realidad de vida, existen muchos momentos en que la cotidianidad de la vida donde todo parece "normal" nos sorprende la realidad de que mi amado hijo ya no está con nosotros, que ya no lo puedo ver, ya no puedo darle consejos, abrazarlo, darle un beso y decirle como lo hacía, cuanto lo quiero, cuando lo amo y cuan orgulloso estoy de él y eso golpea en la mente y en el corazón que se niega a aceptar una realidad que no podemos ignorar. Pero Dios es bueno y fiel y junto con la prueba nos da la salida. Una amiga nuestra en estos días, dijo que Dios es económico, esa frase me gustó y eso me hizo pensar en que existen cosas que no están en el plan de Dios, pero igual El les saca provecho para su reino; en el caso nuestro por las particularidades que rodeó este hecho, antes, durante y después creo en mi corazón que definitivamente Dios tenía esto como parte de un plan que no logró ni lograré apreciar en toda su dimensión, tan solo esperaré en Él confiadamente, en eso tengo mi esperanza y fe. El dolor es una parte normal ante la muerte de alguien que amamos, lo vivimos intensamente en determinado momento y permanece ahí a través del tiempo, hemos de aprender a vivir con el, surgiendo y sorprendiéndonos en cualquier momento. En Cristo es distinto, pues aunque nos duele la muerte de otros creyentes, no es como a aquellos que no tienen esperanza (1 Tesalonicenses 4:13), también Jesús nos da estas palabras de consuelo: "No se preocupen ni sufran. Si confían en Dios, confíen también en mí. Allá donde vive mi Padre hay muchas moradas y voy a prepararlas para cuando vayan. Cuando todo esté listo, volveré y me los llevaré a ustedes, para que estén siempre donde yo esté" (Juan 14:1-3 BD). Esta es nuestra bendita esperanza como cristianos. Es importante que todos valoremos que una de las pruebas más duras que tendremos que enfrentar será la muerte de un ser querido, sí, es muy difícil mantener las cosas en perspectiva cuando la muerte golpea la puerta de nuestra casa, ¿verdad? Sin embargo, la muerte continúa cosechando sin ningún tipo de prejuicios en lo que se refiere a edad, raza, nivel social o educación. La muerte sigue siendo cínica, cruel pero real. Nadie escapa de su mano helada. Todos hemos de tener nuestro encuentro con ella. No estamos exentos ni por dinero, ni por fama ni por la inteligencia que poseamos. Todos hemos de sucumbir. Ahora bien, como creyentes, ¿cómo debemos responder cuando muere un querido familiar o un amigo? En este proceso que mi familia ha estado viviendo y del cual, muchos familiares, amigos, hermanos y hermanas en la fe, así como compañeros y una cantidad innumerable de personas que vivieron la partida de mi hijo, hemos aprendido muchas cosas y, dentro de ellas, es el observar la forma en que las demás personas reaccionan, ante los familiares que sobreviven a aquel que ha partido. Esto debe ponernos a meditar respecto a la perspectiva correcta que debemos tener frente a la vida y sobre el orden verdadero de nuestras prioridades, cuidado que no estén demasiado focalizadas en los afanes de esta vida. Dios honró a nuestro hijito en su vida, en su partida y al presente, así como a nosotros, su familia, pues desde el momento mismo de la emergencia, vimos en medio de un mar de emociones de la más diversa variedad que estábamos pasando y que aún estamos viviendo, la reacción tan increíble de muchísimas personas, en la Iglesia, el trabajo, vecinos, amigos, algunas personas en distintos cuerpos de socorro como Bomberos, Cruz Roja, Policía, OIJ, Medicatura Forense, APAMA, y muchos más que fueron movidos como un enorme equipo de hormigas, pero recuerden, las hormigas aparentemente no tienen jefe, pero Dios las mueve, así vimos como Dios movió un enorme equipo de personas en muchas áreas que nos dieron un apoyo poderosamente significativo, en todos los sentidos, guaooo, Dios es bueno y Grande, podemos ver como nos ama y nos sigue protegiendo en medio del dolor que El sabe que estamos pasando cada día. Vimos como muchísimas personas, niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos y ancianas, se acercaban a nosotros para darnos sus palabras y muestras de afecto, cariño, solidaridad y pésame, algunos sencillamente no sabían ni que decir, otros lloraban con nosotros, otros nos ofrecían cualquier cosa para ayudarnos, otros tan solo nos daban un fuerte abrazo o un apretón de manos, muchos nos escribieron, nos llamaron por teléfono, nos han llevado a sus casas o nos han visitado, porque? Porque nos aman y también se duelen con nosotros, porque lo han sentido en sus corazones y han tenido en sus corazones un mismo sentir, hacer algo para aliviar nuestro dolor, a todos los ha movido la buena voluntad y el Espíritu de Dios, en favor nuestro. En esto es normal que la marea va bajando paulatinamente y las personas van regresando paulatinamente a sus obligaciones cotidianas, permitiendo en parte que dolor se vaya diluyendo, pero, hermanos y hermanas queridas, la realidad es que aunque así debe ser, esa realidad es dura. El proceso del dolor es totalmente normal para nuestro bienestar emocional y físico y bueno, como cristianos, no tenemos que ser consumidos por ese dolor, ni tenemos que dejar que el enojo o la amargura echen raíces en nuestro corazón. Este proceso es tan personal y particular, como personas existen en el mundo, sin embargo queridos amigos y hermanos, ante un hecho como este, vale hacerse algunas preguntas, como por ejemplo; ¿quien puede decir a una familia cuanto es el tiempo de sufrir o de llorar?, ¿quien puede decir que llorar es malo? ¿ y quien dice que recordar es malo?, ahora, ¿cual es la receta para sanar?, ¿quien debe decidir en que pueden o no participar los dolientes? ¿es que acaso los demás pueden sentir y decidir por los dolientes? ¿cual ha sido en nuestro caso la forma en que nosotros estamos sanando?, ¿estaremos sanando por cierto? sí, queridos amigos y hermanos, el Señor es misericordioso y por supuesto que estamos sanando, pero, cabe preguntarse; ¿existe un tiempo con plazos para esa sanidad?, pues yo creo que no existe y se los digo con base en la experiencia, también lo dicen muchos padres y madres que llevan años viviendo con la ausencia de la partida de un hijo, que claro también puede ser cualquier otro ser querido, pero por razones muy visibles la partida de un hijo o una hija, es terriblemente desgarrador, queridos amigos, solo Dios, puede aliviar y permitir que uno continúe adelante ante tan dolorosa realidad, créanme en mi caso, yo mismo me siento extraño al sentirme como me siento y concluyo sencillamente que ha sido la poderosa mano de Dios, que me ama y ama a mi familia, además que ha permitido lecciones para muchos que comparten con nosotros el dolor de esta experiencia. Queridos amigos y hermanas, sí estamos sanando y Dios lo esta haciendo, ¿saben como?, ha sido compartiendo, ha sido hablando del tema no evadiéndolo, ha sido sabiendo que no estamos aislados, ha sido saber que los demás no se han olvidado de nuestro hijo, ha sido permitiendo dar testimonio de que lo Dios esta haciendo en nuestra vida, ha sido sabiendo que efectivamente tenemos un montón de hijos e hijas afectivas, con los cuales no queremos que se corte nuestra relación, pues Dios mismo la provocó, (Por supuesto respetando los ámbitos de autoridad de padres y profesores), porque lo sentimos en el corazón, ha sido, saber que no nos sentimos inhibidos de hablar del tema cuantas veces querríamos y por supuesto que no siempre lo hacemos, pues eso sería enfermizo, esto se tiene que vivir. Ha sido aprovechando para compartir las lecciones que Dios nos permite recibir y entender a partir de esta situación, que pese a la partida de un ser tan amado y especial, no califico como tragedia, porque ha estado en el plan de Dios. Somos conscientes de que nuestra experiencia no es receta para otra familia, de hecho tengo noticia de otros hermanos en la fe que perdieron a uno de sus hijos y el Señor ha permitido que sienta de la misma forma el dolor de ellos, pero ellos están pasando por un tiempo muy triste y duro. Sin menosprecio de la psicología, es importante que sepamos no existe molde, para sustituir la poderosa mano de Dios y la forma natural en que los sentimientos, emociones y dolor, se van diluyendo poco a poco y de forma natural en el tiempo, guiado por su Espíritu Santo; el dolor no se apaga como quien oprime un interruptor, ni tiene plazos, tampoco la memoria de un ser tan querido y especial que vivió catorce años y cinco meses en nuestras vidas, puede desaparecer en el termino de un par de meses, ni en toda una vida. Las heridas del alma y del corazón, son como las heridas físicas, en el sentido de que es necesario tocarlas con poca, mucha o demasiada frecuencia, dependiendo del grado de la herida, ¿para que? para sanarla, para poner medicina en ella permitiendo que sea el tiempo el que dé como resultado la sanidad, ya llegará el momento en que la herida, se toque con menos frecuencia, porque la sanidad ha avanzado, inclusive, llegará el momento en que se tocara hasta con fuerza, sin producir dolor, sino lecciones para nuestra vida, así que no teman tocar o "abrir la herida", o que otros la toquen, tampoco teman que otros demuestren su amor y solidaridad, pues mi familia y yo, no tememos hacerlo. Mis queridos hermanos y amigos, la vida constantemente nos da sorpresas y es bueno, que estemos preparados para cualquier cosa, créanme que por parte de mi familia, nunca nos pusimos a pensar sobre la posibilidad de la partida de un miembro de nuestra familia, pero sencillamente ocurrió y ya, que haremos ante esto?, pues seguir confiando en Dios, amándolo, declarándolo nuestro Rey y Soberano, aún cuando la crisis hubiese sido más grande, porque quien de nosotros puede trazar la ruta y los planes que solo Dios tiene en su pensamiento y sencillamente no debemos sorprendernos por el fuego de la prueba que nos pudiese sobrevenir, es más, quieren saber, solo le pido a Dios desde ya la fortaleza, porque de repente en el futuro me podría sorprender cualquier otra situación sobre la que no tengo la menor idea y que deberé hacer? amar a Dios y profundizar las raíces de la fe, decirlo es fácil, pero la verdad es que solo Dios nos da la fortaleza para hacerlo realidad. Acuérdense de lo que cantamos muchas veces ante la presencia de Dios, decimos mucho en los cantos, cuando le estamos alabando y es necesario que creamos en lo que dicen nuestros labios cuando alabamos, por ejemplo; paz en la tormenta, sí, se puede tener paz y hemos tenido paz en esta tormenta, porque Dios lo ha prometido y lo ha hecho realidad, la realidad espiritual es demasiado real valga la redundancia y, es lo más importante de nuestra existencia, pues como dice la palabra andamos por fe, no por vista; no obstante, la realidad física y natural de ser humano, también esta muy presente y no nos podemos sustraer de ella, esta causa el dolor, esta nos recuerda que los días, semanas, meses, pasan; nos recuerda la ausencia, trae a nuestra memoria los recuerdos y esto también es bueno y Dios también es consiente de ello, El nos hizo así adrede y sabe que somos polvo y que sin El no somos nada, esto debe hacernos recordar cada día nuestra enorme dependencia de El, debe recordarnos la transitoriedad de nuestra vida en esta tierra y que nuestra ciudadanía esta en los cielos, no lo olvidemos hermanos y amigos, pidamos a nuestro Padre que no permita que lo olvidemos. La fe es poderosa y Dios es Fiel, de verdad, los amo mucho y tengo en mi corazón como un tesoro, su amor, solidaridad y esmero en todo lo que hemos vivido y que se preocupan por nosotros, les motivo a mantener la sensibilidad y pedirla a Dios, pues la cotidianidad de la vida nos ciega e inhibe ver el dolor ajeno, todos los días vemos y sabemos de personas que sufren de muchas formas, por algunas podemos hacer algo, por otras quizá no, pero hay algo que sí podemos hacer y es mantener una relación personal con Dios en primer lugar, entonces poder orar por nuestros semejantes, ejecutando además las acciones que estén a nuestro alcance para lograr los propósitos de Dios. Bendiciones para ustedes y gracias. Su hermano en Cristo Edwin Granados R. & familia |
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