Ministerios Especiales

Clases a los Sordos

Lidia Rossi Vives, Fundadora y Directora

 

Cada ítem que se enseñe de esta clase debe ir con dibujos y láminas que expliquen
 el contenido de la misma. No olvidar que los sordos aprenden más por «la vista»

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CLASE 56

LA LENGUA

SANTIAGO 3:1-12

En Santiago 3:1-12 la Palabra de Dios nos aconseja que no nos creamos importantes y que no pensemos que lo sabemos todo.

Porque todos ofendemos, todos hablamos cosas malas. Todos decimos alguna palabra mala con nuestros labios y esto no agrada a Dios.

Si no hiciéramos esto seríamos perfectos y podríamos controlar la lengua y el cuerpo.

El hombre puede poner freno en la boca del caballo y así controlarlo, pero no puede poner freno a su lengua y antes de pensar lo que dice, abre la boca para pronunciar algo que no agrada al Señor.

La Biblia compara a la lengua con un pequeño fuego. Si encendemos un pequeño fuego en un bosque ¿qué puede ocurrir? ¡Un gran incendio!

Así pasa con la lengua. Nosotros decimos algo malo a alguien y pasa de boca en boca y el chisme se convierte en un infierno.

La lengua es pequeña pero muchas veces venenosa y provoca grandes incendios (peleas, malos entendidos).

Cuando hablamos cosas que no agradan al Señor, no podemos saber dónde van a terminar estas murmuraciones y chismes.

El hombre puede domar y mandar a todos los animales creados, pero ningún hombre puede domar a su lengua. Con la misma lengua que bendecimos y cantamos a Dios, maldecimos a los demás.

Por eso en Santiago 2:11-12 Dios nos pide que pensemos mucho en lo que nos ha enseñado en este pasaje de La Biblia dedicado a la lengua.

Al igual que de un grifo no pueden salir agua dulce y salada al mismo tiempo y al igual que la higuera no puede dar aceitunas ni la vid higos, nuestra boca no debe alabar a Dios y al momento maldecir a los demás.

Somos hijos de Dios.

Somos el templo del Espíritu Santo.

Caminamos con los pies de Cristo. Bendecimos con sus manos. Somos su cuerpo. Su boca es nuestra boca y su lengua, nuestra lengua.

Somos hijos del Rey de Reyes y Señor de Señores. Por eso es que de nuestros labios solo deben salir palabras sabias y llenas de amor a Dios.

ORACIÓN

Padre amado, te amamos y te damos gracias por tus enseñanzas. Reconocemos que fallamos y que muchas veces no podemos controlar nuestra lengua. Nos arrepentimos y te pedimos perdón.
Limpia nuestra boca Señor. Y limpia nuestras manos. Solo deseamos que de nuestros labios y manos salgan palabras llenas de poder de Dios del Espíritu Santo.
Que nuestra boca sirva para llevar el evangelio a todos los sordos y nuestras manos sean instrumentos para hablar del amor y la misericordia de Dios.
Te amamos Señor con todo nuestro corazón y te pedimos que nos des sabiduría para hablar con nuestros hermanos y con aquellos que no te conocen.
Ayúdanos Señor a ser cada día mejor para ti y a no caer en pecado.
Te amamos y te damos gracias por todo lo que has hecho, por todo lo que haces y por todo lo que harás en nuestras vidas.
Gloria a tu Nombre, Señor. Amén.

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