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Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán
al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre |
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Comentario a Salmos 34 | Ver Comentario al Salmo 34 |
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Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia." E ste salmo fue redactado con ocasión de una circunstancia que se menciona en el título. Aquí David, I. Alaba a Dios por la experiencia que él y otros habían tenido de su bondad (vv. 1-6). II. Anima a todas las personas piadosas a confiar en Dios (vv. 7-10). III. Nos da un buen consejo a todos los lectores: que tomemos conciencia de nuestros deberes para con Dios y para con los hombres (vv. 11-14). IV. Para dar mayor fuerza a este consejo, pone delante de nosotros el bien y el mal, la bendición y la maldición (vv. 15-22). Como el salmo 25, también éste es un salmo alfabético, esto es, acróstico, aunque en ambos falta la letra vau, y el último versículo comienza por la letra pe.Versículos 1-10 Este es uno de los ocho salmos (7, 34, 52, 54, 56, 57, 59 y 142) en cuyo título se alude a la persecución que David sufrió por parte de Saúl. En esta ocasión, David huyó de Judá y fue a refugiarse en Gat, donde se puso al servicio del rey Aquís, llamado aquí Abimélec por ser el título común de los reyes de aquel país, lo mismo que Agag de los amalecitas, y Faraón de los egipcios(v. 1 S. 21:11-16). En el mismo título se nos dice que David cambió su juicio (lit. -o: su conducta), esto es, se fingió loco, por lo que Aquís lo echó, y él se fue. 1. Comienza David el salmo prorrumpiendo en alabanzas a Dios (vv. 1, 2): «Bendeciré a Yahweh en todo tiempo, en cualquier ocasión, próspera o adversa; su alabanza estará de continuo en mi boca.» Esa alabanza le sale del corazón, gloriándose de la relación que le une a Dios, de su interés en él y de lo que espera de él: «En Yahweh se gloriará mi alma.» 2. Convoca a otros a que se unan a él en las alabanzas a Dios, por la experiencia que él tiene de la bondad de Yahweh (v. 2b): «Lo oirán los humildes (lit.; hebr. anawim) y se alegrarán.» No podemos hacer a Dios más grande de lo que es, pero si le adoramos como al infinitamente grande, Él se agrada en tener en cuenta el engrandecimiento que le tributamos; y esto lo hemos de hacer también comunitariamente, porque las alabanzas de Dios suenan mejor en concierto (nótese en Mt. 18:19 el verbo griego symphonésosin, se ponen de acuerdo -lit, unen sus voces ¡sinfonía!). «Engrandeced a Yahweh conmigo, etc.» —dice David (v. 3). (A) David había experimentado que Yahweh es un Dios que escucha las oraciones (v. 4): «Busqué a Yahweh en mi apuro, demandé su favor, le pedí auxilio, y él me escuchó, respondió inmediatamente a mi oración, y me libro de todos mis temores, tanto de la muerte que temía como del miedo que tenía a la muerte.» Lo primero lo hace mediante la operación de su providencia; lo segundo, mediante la operación de su gracia en nuestro interior. (B) Además de él, muchos otros habían buscado a Dios («mirado hacia Él») y fueron alumbrados (v. 5), es decir, quedaron radiantes, con el rostro sereno, en lugar del sonrojo que sube a la cara cuando uno se avergüenza (v. 5b). Para animar a otros, David se refiere a sí mismo en el v. 6: «Este pobre clamó y le escuchó Yahweh, etc.» (comp. v. 4). Los que temen a Yahweh están defendidos por «el ángel de Yahweh que acampa (comp. con Jn. 1:14) alrededor de ellos» (v. 6). Esta fue la experiencia de Jacob (Gn. 32:2, 3), la del pueblo de Israel para llevarles hasta el país de Canaán (Ex. 23:20 y ss.), la de todos cuantos ponen en Yahweh su esperanza (Sal. 91:9-13). (C) David invita a todos a paladear las dulzuras de la bondad de Dios (vv. 8,9: «Gustad y ved cuán bueno es Yahweh, etc.» -comp. con 1 P. 2:3). Y, para animarnos a buscar a Dios y adorarle reverentemente, nos asegura que, mientras los potentados, los ricos (según traduce la Septuaginta; el hebreo dice: «los leones jóvenes») llegan a empobrecerse y a pasar hambre, los que buscan a Yahweh no tendrán falta de ningún bien (v. 10); nada les faltará (v. 9b, comp. con 23:1). Dios les dará gracia suficiente para cada ocasión (84:11; 2 Co. 12:9). Esta era la experiencia del Apóstol después de haberlo dejado todo para seguir a Cristo (Fil. 4:11, 18). Versículos 11-12 En la segunda parte del salmo, David toma el papel de maestro, pues «hijos» (v. 11), en este contexto, equivale a «discípulos» (comp. Pr. 4:1 y, en general, en todos los lugares de los caps. 1 al 7); más aún, cuando en esta época David no tenía aún hijos propios. Va a enseñarles, ante todo, «el temor de Yahweh », lo cual es un gran acierto, pues por ahí comienza, y en ello se basa, la sabiduría (hebr. jokhmá) y también el conocimiento (hebr. dáat. v. Job 28:28; Sal. 111:10; Pr. 1:7; 9:10). 1.Supone David que todos desean tener larga vida y disfrutar de dicha y prosperidad en ella (v. 12), y les dice cuál es el camino para obtener la felicidad (vv. 13, 14): (A) Es menester guardar la lengua, cosa difícil, pero necesaria (v. la insistencia de Santiago en esta materia -Stg. 1:26; 3:2-12; 4: 11, 12; y con razón, pues dice el refrán que «más mató la lengua que la espada»). (B) Es menester apartarse del mal (v. 14, comp. con 37:27; Job 1:1, 8; 28:28, etc.), de las obras malas y de los malhechores. (C) Pero no basta con apartarse del mal, sino que hay que obrar además el bien (v. Stg. 4:17), ya que el designio de nuestra vida es positivo; si hay que apartarse del mal no es para estar ociosos, sino para servir a Dios y a nuestros hermanos; en ese servicio amoroso consiste la verdadera libertad (Gá. 5:13). (D) Es menester también buscar la paz, corriendo tras ella, en lo que se echa de ver el esfuerzo que, con frecuencia, se necesita para mantener la paz y evitar guerras, disputas, disensiones (comp. con Ro. 12:18; 14:19; He. 12:14). 2. Pone David delante de todos el bien y el mal, la bendición y la maldición (vv. 15-22. Comp. Dt. 30:15 y ss.; Is. 3:10, 11). (A) «Decid al justo que le irá bien» (Is. 3:10). Los justos gozan del favor especial de Dios: «Los ojos de Yahweh están sobre los justos» (v. 15), para guiarles y protegerles, como los padres que no pierden de vista a sus hijos pequeños a fin de preservarles de todo mal, y cuyos oídos están atentos al clamor de ellos (v. 15b), a cualquier grito de dolor ante un peligro inminente o por haber sufrido algún accidente (vv. 17 y 18). Dios guarda a los suyos, de forma que no se les quiebre ningún hueso (v. 20). Ouien tiene quebrantado el corazón («contrito» equivale a «triturado»), no tendrá huesos quebrantados, sino que hasta los que hayan sido quebrantados se regocijarán (v. 5 1:8, 17). Sí, muchas son las aflicciones (lit. los males) de los justos (v. 19). El Salmo 132:1 menciona los desvelos (lit. las aflicciones) de David (nota del traductor: el contexto expresa claramente que se trata del interés que David tenía en edificar el Templo). Pero Dios ha prometido librar a los justos de todas sus angustias (vv. 17, 19) y los salvará (v. 18), de forma que, aunque permita que se hallen en aprieto, no sufrirá que se arruinen, sino que los rescatará (v. 22) de su aflicción. (B) «¡Ay del impío! Mal le irá, etc.» (Is. 3:11), por muy dichoso que se tenga él en su prosperidad material, porque está la ira de Yahweh contra los que hacen el mal (v. 16); «Matará al malo la maldad» (v. 21). Su condenación no se hará de esperar, lo mismo si mueren en un lecho de dolor que si mueren en un lecho de honor. El mal (o maldad) que mata al malo es, en este versículo, el mismo vocablo hebreo que en el versículo 19 se usa para expresar las aflicciones de los justos; pero hay un abismo entre el significado que tiene en el versículo 19 y el que tiene en el versículo 21; allí es una desdicha física, que no afecta a la bondad del que la padece —más aún, sirve para aquilatarla—, mientras que en el versículo 21 connota una maldad moral, que arruina al que la comete.
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