Salmos 53 -Insensatez y maldad de los hombres-
1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios.
Se han corrompido, e hicieron abominable maldad;
No hay quien haga bien.
2 Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres,
Para ver si había algún entendido
Que buscara a Dios.
3 Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.
4 ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad,
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan,
Y a Dios no invocan?
5 Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo,
Porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti;
Los avergonzaste, porque Dios los desechó.
6 ¡¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israe!!
Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo,
Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.
ste
salmo viene a ser una versión revisada del salmo 14, apareciendo aquí el
nombre de Dios como Elohim, sin excepción, como es frecuente en el Libro
11 de los Salmos. Las variantes corresponden, con la mayor probabilidad, a
las nuevas circunstancias en tiempo de la redacción. Dios, por medio del
salmista. I. Nos muestra lo malos que somos (v. 1). II. Lo demuestra en
base a su sabiduría infinita y al perfecto conocimiento que tiene de todas
las cosas (vv. 2, 3). 111. Inspira terror a los perseguidores, que son los
peores pecadores (vv. 4, 5). IV. Inspira ánimos a los perseguidos de entre
sus hijos (v. 6).
Versículos 1-6
1. El hecho
del pecado ¿Está demostrado? Sí, Dioses testigo de ello. Toda la
pecaminosidad del corazón y de la vida de los hombres está al descubierto
en su presencia.
2. La
culpabilidad del pecado. Es lo que hace de este mundo el mal mundo que es,
un mundo enteramente apartado de Dios (v. 3).
3. La fuente
del pecado ¿Cómo es que los hombres son tan malos? De cierto es porque no
tienen temor de Dios. Las malas prácticas de los hombres fluyen de sus
malos principios.
4. La
insensatez del pecado. El que alberga pensamientos corrompidos es un
insensato. Los ateos, ya lo sean en teoría o en la práctica, son los
mayores insensatos del mundo. Los que no buscan a Dios no entienden; son
como los brutos animales, pues el hombre se distingue del animal bruto, no
tanto por los poderes de su razón cuanto por su capacidad para la
religión. De los que hacen iniquidad (v. 4) bien se puede decir que no
tienen conocimiento al no conocer a Dios.
5. La suciedad
del pecado. Los pecadores se han corrompido (v. 1); su naturaleza está
echada a perder; y cuanto más noble es una naturaleza, tanto más vil se
hace cuando se corrompe.
6. El fruto
del pecado. Véase a qué grado de barbaridad conduce a los hombres; cuando
el corazón se les endurece por el engaño del pecado, se vuelven crueles
con sus hermanos de raza, y aun de familia (v. 4b): Que devoran a mí
pueblo como sí comiesen pan; como si se hubiesen vuelto, no sólo animales,
sino animales de presa.
7. El miedo y
la vergüenza que acompañan al pecado (v. S). Los que no temen a Dios
suelen tener miedo incluso donde no hay nada que espante. Estas palabras,
ausentes en el Sal. 14, fueron añadidas, al parecer, para aplicarlas al
caso referido en 2 R. 7:6. El miedo estaba fundado en que Dios había
esparcido los huesos del agresor (lit. del que acampa contra ti). No sólo
había dispersado las fuerzas, sino también los huesos de los cadáveres del
enemigo.
8. La fe de
los santos y la esperanza y el poder que tienen tocante ala curación de
este gran mal que es el pecado (v. 6). Vendrá un Salvador, que traerá una
gran salvación (lit. salvaciones -plural de intensidad), salvación
completa, comenzando por la salvación del pecado.