De este y de
otros salmos deducimos que, incluso en las horas de los mayores apuros y
adversidades, David nunca colgaba en los sauces su arpa, sino que siempre
estaba a tono para cantar las divinas alabanzas. Compuso este salmo
estando en peligro inminente.
…..I. Se queja de la mala voluntad de sus enemigos, y pide
misericordia para sí mismo y justicia contra ellos (vv. 1, 2, 5-7).
…..II. Confía en Dios, estando seguro de que le tenía de su parte y
de que tendría oportunidad de alabarle y darle gracias mientras viviera
(vv. 3, 4, 8-13).
Versículos 1-7
David se echa
por fe, en este salmo, en las manos de Dios, aun cuando en su miedo e
insensatez se había echado en manos de los filisteos (1 S. 21:10, 11). El
salmo es llamado, como algunos otros, mictam (probablemente,
término musical), para ser cantado sobre la tonada de «la paloma
silenciosa de los que están distantes». El Targum lo parafrasea así:
«Concerniente a la comunidad de Israel, asemejada a una paloma silenciosa
cuando están lejos de sus ciudades, se arrepienten y alaban al Señor del
Universo. »
…..1.
Se queja David a Dios de la mala voluntad de sus enemigos, para mostrar el
motivo que tenía para tenerles miedo (v. 1): «Otórgame tu favor, oh
Dios» (lit.). Tal petición incluye todo lo bueno que podamos pedir
ante el trono de la gracia. Suplica el favor de Dios, ya que entre los
hombres no halla favor. Al huir de las crueles manos de Saúl, cayó en las
crueles manos de los filisteos. Los enemigos son muchos; se apoyan
en su número para devorarle o pisotearle (vv. 1, 2). Son,
pues, muy crueles y conspiran unidos: se reúnen (v. 6); aunque
enfrentados entre ellos mismos, conspiran juntos contra David, como
Herodes y Pilato contra el hijo de David. Lo hacen con astucia y engaño:
«se esconden», como un león en su madriguera, para acecharle:
«miran atentamente mis pasos», a fin de hallar algo de que acusarle;
por eso dice (v. 5): «Todos los días ellos retuercen mis palabras»;
las tuercen (en la rueda, la rueca o el potro) para retorcerlas, tratando
de sacar de ellas lo que no hay (esta es la idea del verbo hebreo). Todo
su empeño era atraparle a David el alma, es decir, la vida.
No está claro -nota del traductor- lo que significa la última palabra
(hebreo, marom) del v. 2. Puede traducirse de dos maneras: «con
altivez» u, «oh Altísimo».
…..2.
Se anima así mismo en Dios y en sus promesas, poder y providencia (vv.
3,4): «En el día en que temo, cuando me sobrecoge el miedo hasta el
punto de huir despavorido (v. 1 S.21:11), yo en ti confío, y sólo
así puedo silenciar mis temores. » Resuelve David hacer de las promesas de
Dios materia para sus alabanzas (v. 4): «En Dios alabaré su palabra,
no sólo la obra que ha llevado a cabo, sino la palabra que ha hablado. »
Hay quienes entienden por «su palabra» su providencia, cada
acontecimiento que Él ordena o permite, como diciendo: «Cuando hablo bien
de Dios, hablo bien con Él de todo lo que hace. » Con la mayor
probabilidad, sin embargo, «su palabra» significa su promesa de
salvar a los justos (v. 130:5). Confiando en Dios de esta manera, bien
puede desafiar a todos los poderes adversos (v. 4b): «En Dios he
confiado, no temeré; ¿qué puede hacerme la carne? (lit. Es decir, el
hombre mortal, impotente. Comp. Jer. 17:5). Así como no debemos poner
nuestra confianza en brazo de carne cuando se pone a nuestra disposición,
así tampoco debemos tener miedo de un brazo de carne cuando se extiende
contra nosotros.
…..3.
Prevé y predice la caída de los que luchan contra Él (v. 7): «Según su
iniquidad, ¿habrá escape para ellos?». Ellos piensan escapar de los
juicios de Dios como escapan de los castigos de los hombres por medio del
fraude, la violencia, la injusticia y la traición, pero, ¿van a escapar de
veras? No, ciertamente no escaparán. La iniquidad no puede ser una
seguridad para el pecador.
Versículos
8-13
Varias son las
cosas con que David se consuela en el tiempo de su miedo y sus apuros:
…..1.
Se consuela en que Dios tomaba nota muy especial de sus huidas
(lit. su vagar, esto es, su vida errante de un lado para otro).
David era por ahora un joven de menos de treinta años; no obstante, había
hecho muchos traslados: de casa de su padre a la corte, de allí al
campamento, y ahora iban a caza de él como de una perdiz en los montes;
pero se consolaba con el pensamiento de que Dios se percataba de todos sus
movimientos y contaba todos los pasos que daba entre fatigas de noche y de
día. Mientras andaba errante, iba con frecuencia llorando; por eso añade:
«Pon mis lágrimas en tu redoma.» Como diciendo: «No dejes que se
evaporen y desvanezcan, desapareciendo de tu vista, sino presérvalas una
por una y tenlas en cuenta en tu libro, en tu "libro de
recuerdo" (Mal. 3:16).» Dios tiene redoma y libro para las lágrimas de
los suyos y para los pecados de los malvados. Observa a los suyos con
ternura y compasión, es afligido en sus aflicciones (v. Is. 63:9) y conoce
a sus almas en la adversidad. Pablo recordaba las lágrimas de Timoteo (2
Ti. 1:4), y Dios no se olvidará de las penas de su pueblo, sino que los
consolará conforme a la medida del tiempo en que los afligió y hará que
quienes sembraron con lágrimas recojan con gozo. Lo que se siembra como
lágrima brota como perla.
…..2.
Se consuela en que sus oraciones tendrán poder para derrotar y desbaratar
a sus enemigos, así como para obtener El mismo consuelo y ánimo (v. 9):
«Retrocederán, pues, mis enemigos el día en que yo clame; no necesito
más armas que oraciones y lágrimas; esto sé, que Dios está por mí,
esto es, de mi parte: para defender mi causa, protegerme y librarme; y si
Dios está por mí, ¿quién puede estar contra mí hasta prevalecer? (comp.
Ro. 8:31). » El mejor modo de triunfar en esta lucha es hacerla de
rodillas (Ef. 6:18).
…..3.
Se consuela en que su fe en Dios le pondrá a salvo de todo miedo al hombre
(vv. 10, 11). Aquí repite, con mayor entusiasmo, lo que había dicho (v.
4): «En Dios alabaré su palabra; es decir, dependeré con toda
firmeza de su promesa en atención a quien la hizo. En Dios he confiado,
sólo en Él y, por consiguiente, no temeré, ¿qué puede hacerme la carne?
(lit. v. 11), aunque muy bien sé lo que haría si pudiera » (vv. 1, 2).
…..4.
Hace memoria de que está ligado a Dios por voto (v. 12): «Te debo, oh
Dios, los votos que te hice -no como una carga que me pesa y deseo
quitarme de encima, sino como un emblema del que me glorío. Habríamos de
considerar como motivo de gozo los votos que hemos hecho a Dios
-renovando junto a la Mesa del Señor los votos que le hicimos en nuestro
bautismo; y los pronunciados en diversas ocasiones, bajo convicción o bajo
corrección, para cumplirlos cuanto antes.
…..5.
También se consuela con el pensamiento de que todavía tendrá más
oportunidades de dar gracias a Dios (v. 12b): «Te ofreceré sacrificios
de acción de gracias. » Esto formaba parte del cumplimiento de sus
votos; pues es muy apropiado el que los votos de acción de gracias
acompañen a las súplicas de favor y gracia, y cuando se ha recibido el
favor ha de ser estimado como se merece, precisamente mediante la gratitud
(v. 13): «Porque has librado (de nuevo, el pretérito profético)
mi alma (es decir, mi vida) de la muerte, que estaba a punto de
agarrarme. » Si Dios nos ha librado del pecado, ya sea, mediante la
gracia preveniente, de cometerlo, ya sea, mediante la gracia del perdón,
de su castigo, tenemos motivos para reconocer que ha librado de la muerte
nuestra alma, pues la muerte es la paga del pecado (Ro. 6:23). Sigue
diciendo (probablemente, en pregunta, no para pedir información, sino como
declaración enfática del resultado): «¿No (has librado) mis pies
de tropezar?» Se apoya en lo que Dios ha hecho por él, para darle
gracias de lo que todavía ha de hacer por él, tomando por sucedido lo que
está por suceder. La última frase del salmo puede traducirse en forma
afirmativa o, mejor, continuando la pregunta. «Andar delante de Dios en
la luz de los que viven» equivale a llevar una vida iluminada por la
presencia de Dios, en contraste con la oscuridad de una vida pecaminosa,
que no es más que el preludio de las tinieblas del averno o del Seol.