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Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre
 tales adoradores busca que le adoren.
Jn..4:23

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Comentario a Salmos 61

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Salmos 61
Confianza en la protección de Dios- Salmo de David


1 Oye, oh Dios, mi clamor;
A mi oración atiende.

2 Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare.
Llévame a la roca que es más alta que yo,

3 Porque tú has sido mi refugio,
Y torre fuerte delante del enemigo.

4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre;
Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah

5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos;
Me has dado la heredad de los que temen tu nombre.

6 Días sobre días añadirás al rey;
Sus años serán como generación y generación.

7 Estará para siempre delante de Dios;
Prepara misericordia y verdad para que lo conserven.

8 Así cantaré tu nombre para siempre,
Pagando mis votos cada día.

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Comentario a Salmos 61

Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia."
Libros poéticos -Salmos Tomo-1. Editorial CLIE.

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Salmo 61

En este salmo, como en muchos otros, David comienza con oraciones y lágrimas, pero termina con cánticos de alabanza. Probablemente hace referencia al tiempo de la revuelta de Absalón. I. Invoca David a Dios ya que antes le había protegido (vv. 1-3). II. Invoca a Dios porque Dios ha provisto bien para él (vv. 4, 5). III. Alaba a Dios porque está seguro de que Dios continuará dispensándole su favor (vv. 6-8).

Versículos 1-4

1. La íntima comunión de David mediante la oración en el día de su apuro y angustia (v. 2): «Pase lo que pase, clamaré a ti, como quien no te dejará marchar a menos que le bendigas. » Esto lo hará desde el confín de la tierra, es decir, desde el más remoto y oscuro rincón del país. «Aunque mi corazón desmaye-viene a decir-, no está tan hundido ni tan cargado como para no levantarse a ti en oración. ¡No! Precisamente porque está desmayado, por eso clamaré a ti, pues por ese medio se sostendrá y será aliviado. » El llanto debe avivar la oración, no matarla.

2. La petición especial que hace a Dios cuando su corazón desmaya y está próximo a hundirse (v. 2b): «Llévame a la roca inaccesible para mí; es decir, a la roca que está demasiado alta para mí a no ser que tú me levantes hasta ella; a la roca en cuya cima me hallaré más lejos del alcance de mis apuros y más cerca de la serena y tranquila región. Levántame tú, pues yo no puedo hacerlo por mi propia fuerza o sabiduría. » La roca es Cristo; quienes están en ella, a salvo están.

3. Su deseo y expectación de una respuesta de paz. Ruega con fe (v. 1): «Oye, oh Dios, mi clamor, a mi oración atiende; esto es, permíteme tener el consuelo de saber que me oyes (20:6) y, a su debido tiempo, haz que tenga lo que te pido. »

4. El fundamento de esta expectación y la apelación que emplea para reforzar su petición (v. 3): «Porque tú has sido mi refugio; en ti he hallado una roca más alta que yo; por tanto, confío en que me conducirás a esa roca. »

5. Su resolución de continuar en el camino de su deber para con Dios y de su dependencia de él (v. 4). David estaba ahora exiliado del santuario y esto era lo que más tristeza le causaba, pero está seguro de que Dios, en su bondadosa providencia, le hará volver. Habla de habitar en ese santuario para siempre, porque el tabernáculo era tipo y figura del Cielo (He. 9:8, 9, 24; Ap. 21:3). Quienes viven en el santuario de Dios, en cuanto que es la casa del deber, durante su breve siempre de esta vida, vivirán en el tabernáculo que es la casa de la gloria, durante un eterno siempre. Y añade (v. 4b): «me refugiaré en el escondedero de tus alas» (lit.), como los polluelos se refugian bajo las alas de la gallina para hallar calor y protección.

Versículos 5-8

1. Con qué placer vuelve la vista David hacia lo que Dios había hecho por él en el pasado (v. 5): «Porque tú, oh Dios, has oído mis votos. » Dios es testigo de todos nuestros votos, de todos nuestros buenos propósitos y de todas nuestras solemnes promesas de obediencia. Las oraciones que Dios le había oído y favorablemente respondido le animan a orar ahora (v. 1): «Oye, oh Dios, mi clamor, etc. Tú has oído mis votos y les has dado respuesta favorable, pues (v. 5b) me has dado la herencia que otorgas a los que temen tu nombre.» No necesitamos desear mejor herencia que la de aquellos que temen a Dios.

2. Con qué seguridad mira hacia delante para la continuación de su vida (v. 6): «Prolongarás la vida del rey» (lit. añadirás días a los días del rey). Sin embargo -nota del traductor- es más probable la versión de nuestra Reina-Valera, en optativo («Añade, etc. »), como lo hace también la versión judía inglesa. En todo caso, David esperaba que, así como por la vía del deber había de habitar siempre en el tabernáculo de Dios (v. 4), así había de permanecer por largos días delante de Dios por la vía del consuelo.

3. Con qué santa importunidad suplica a Dios que le guarde siempre bajo su protección (v. 7b): «Designa a la misericordia y la verdad, para que lo preserven (al rey. lit.) ¡Que sean ellas algo así como sus ángeles custodios! (57:4). » David está seguro de que Dios le prolongará la vida y, por eso, ruega que Dios se la preserve; no pide que le asigne una fuerte guardia personal, ni un castillo fortificado, sino que le prepare la misericordia y la verdad para su preservación. No necesitamos para estar seguros ninguna otra cosa sino la protección de la misericordia y de la verdad de Dios.

4. Con qué alegría promete alabar y dar gracias a Dios (v. 8): «Así cantaré tu nombre para siempre, cumpliendo mis votos cada día. » La alabanza que estaba tributando a Dios ya era en sí misma el cumplimiento de sus votos.


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