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Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán
al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre |
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Salmos 120
(RV60)
-Plegaria ante el peligro de la lengua engañosa.
1 A Jehová clamé estando en angustia, ____________________________________________________
Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia." Este es el primero de los salmos llamados «graduales» (lit. de las subidas). Resulta punto menos que imposible hallar el motivo de que se llamase así a estos quince salmos (120-134). El doctor Cohén, después de analizar otras soluciones, propone la siguiente: «Queda la explicación ordinariamente adoptada hoy, la cual se basa en el uso común de subir para denotar el viaje de peregrinación a Jerusalén en las tres grandes festividades del año. Conforme subían los peregrinos al Monte Sión, estaban en sus labios estos cánticos (v. por ej. 121:1; 122:1 y ss.; 132:13 y ss.).» Pero termina diciendo: «Hay que admitir que ninguna explicación satisfactoria se ha dado que halle en este grupo de salmos un detalle común a todos ellos, la cual dé razón de este título especial. Se ha sugerido que la ocasión que motivó la redacción del presente salmo pudo ser las falsas alegaciones de los samaritanos (Esd. 4:1 y ss.) o las intrigas de Sanbalat y Tobías para detener la construcción de las murallas de Jerusalén (Neh. 4:1 y ss.). Fuese cual fuese la ocasión, así como el autor del salmo, vemos que el salmista, I. Ora a Dios para que le libre del mal que traman contra él las malas lenguas (vv. 1, 2). II. Amenaza con los juicios de Dios a los que así le tratan (vv. 3, 4). III. Se queja de sus malvados vecinos (vv. 5-7). Versículos 1-4 El salmista se ve en apuros por causa del labio mentiroso (lit.) y de la lengua engañosa (v. 2). Había quienes buscaban su ruina, y casi la habían conseguido. Le lisonjeaban a fin de poder llevar adelante sin sospechas sus tramas. Le sonreían y besaban cuando buscaban la oportunidad de herirle por debajo de la quinta costilla. También al Señor le hicieron blanco de falsas acusaciones y le dieron beso de traición. El salmista, sin defensa propia contra las malas lenguas, apela al que tiene en su mano el corazón de los hombres y puede atarles la lengua cuando le place: «Libra mi alma», dice a Dios, y está seguro de que le va a oír. Aunque el versículo 3 está en forma de pregunta, puede deducirse de la fraseología misma: «... te dará... te añadirá» (comp. con 1 S. 3:17) una respuesta afirmativa, expresa en el versículo 4, donde declara el castigo que Dios va a propinar a sus enemigos: «Agudas saetas de valientes, afiladas con brasas de retama», arbusto cuyas raíces son un excelente combustible. El castigo corresponderá al pecado de ellos: Han disparado contra el salmista «saetas» verbales para difamarle (comp. con Jer. 9:7) y han encendido contienda. Dios disparará contra ellos saetas de veras, y les consumirá con las ascuas de su furor (140:10). Versículos 5-7 Aquí se queja el salmista de la mala vecindad en que se halla. Aunque menciona a Mésec, hijo de Jafet (Gn. 10:2) y a Quedar (v. 5), hijo de Ismael (Gn. 25:13), no quiere decir que viva entre los descendientes de ellos, sino entre gentiles cuyas costumbres crueles son semejantes a las de los pueblos que cita. Hay quienes ven en lo de «tiendas» una alusión a la vida nómada de tales tribus, pero quizá no signifique otra cosa que un término poético para designar la morada (118:15; 132:3). El salmista está ya cansado de tales vecinos (v. 6), que aborrecen la paz, que siempre están tramando querellas y contiendas, cuando él es hombre de paz (v. 7. Lit. «yo (soy) paz», comp. con 109:4 «pero yo (soy) oración»). Aunque él sólo piensa en la paz y habla pacíficamente, sus adversarios sólo piensan en la guerra (v. 7). Dice Maclaren: «El salmo termina como con un largo suspiro. Invierte el orden corriente de salmos similares, en los que la descripción de la necesidad precede a la petición de liberación. Así pone de relieve de la forma más patética el sentido de discordancia entre una persona y su ambiente, lo que urge al alma a buscar una morada mejor. Así, este es un verdadero salmo de peregrino.»
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